|
Helen Keller, (1880-1968) fue
una autora y conferencista americana. A la edad de 19 meses, Helen
quedó sorda, ciega y muda. A través de un arduo y largo trabajo,
ella aprendió a comunicarse con los demás. Después en su vida se
le preguntó, '¿Hay algo peor que no ver?' Su respuesta a la pregunta
fue poderosa. Ella contestó; "Sí, es tener la vista pero no
poder ver."
Mucha gente cae dentro de esta categoría. Ellos tienen la
vista pero no ven. Ellos no ven la grandeza de Dios y Su Palabra.
Ellos no ven, viven y experimentan la vida abundante que está disponible.
Lucas 7:21
21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de
espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
Cuando Jesús ministró a los
ciegos, él les dio la vista (el uso de sus ojos), pero dependería
de esos individuos que recibieron la vista el poder ver. Espiritualmente,
hay una diferencia. Es interesante ver que hay un ejemplo de la
misma diferencia en el mismo capítulo de Lucas.
Lucas 7:36-39; 44-47
36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo
entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber
que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco
de alabastro con perfume;
38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar
con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba
sus pies, y los ungía con el perfume.
39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para
sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer
es la que le toca, que es pecadora.
44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en
tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado
mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.
45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de
besar mis pies.
46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume
mis pies.
47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados,
porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Sabemos que Jesús, la mujer
y el Fariseo tenían la vista, pero ¿Quiénes de los tres podían ver
lo que estaba pasando espiritualmente? Por eso mismo en el versículo
44 Jesús reta a Simón el Fariseo cuando le dice, "¿Ves (blepto,
usar los ojos para ver, para observar, para percibir precisamente,
para entender) esta mujer?" En el versículo 39, Simón el Fariseo
lo vio (él vio a un pecador tocando a un hombre que era menos que
el profeta que estaba esperando, pero, ¿pudo ver realmente el evento
espiritual y su significado ante sus propios ojos? ¡No! No pudo).
Después de leer el versículo 46 es importante entender
que, como Fariseo, Simón se jactaba del hecho de mantener sus obras
dentro del protocolo, no obstante, ignoraba todas las necesidades
de Jesús, mostrando un gran irrespeto. Simón, aunque tenía la vista,
no veía.
En el capítulo 8 de Lucas, después de relatarles la parábola
del sembrador, los discípulos le preguntaron a Jesús lo siguiente:
Lucas 8:9b
¿Qué significa esta parábola?
Jesús respondió lo siguiente:
Lucas 8:10
10 Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del
reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo
no vean, y oyendo no entiendan.
El evangelio de Juan refuerza
el punto de que hay personas que tienen la vista pero no pueden
ver. Jesús acababa de ministrar y sanar a un ciego de nacimiento.
Los Fariseos, ofendidos porque había sucedido en sábado, comenzaron
una investigación del hombre que había recuperado la vista, haciéndole
preguntas a él mismo y a sus padres para determinar el paradero
de Jesús. Después de cuestionar al hombre, que ahora tenía la vista
restaurada, en el versículo 28 del capítulo 8 de Juan relata que
los Fariseos lo expulsaron.
Juan 9:34
34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y
nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.
Después de escuchar las noticias
de que el hombre había sido expulsado por los Fariseos, Jesús busca
al hombre. ¿Por qué lo hizo? El hombre tenía su vista, pero todavía
hacía falta algo. El todavía no veía. El hombre sabía que había
recobrado la vista por Dios y por el ministrar de Aquel que Lo representa,
porque así lo menciona en el versículo 33.
Juan 9:33
33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
Al continuar con el relato podemos observar
el contraste entre este hombre que está por ver a Jesús y al Hijo
de Dios parado frente a él y los Fariseos que lo ven físicamente
con sus propios ojos pero no logran ver espiritualmente quién es
el que está parado frente a ellos.
Juan 9:35-41
35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees
tú en el Hijo de Dios?
36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él
es.
38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que
los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír
esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?
41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado;
mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.
Los Fariseos vieron con sus
ojos físicos únicamente y así permanecieron en pecado. Aquellos,
sin embargo, que ver espiritualmente y creen en el Hijo de Dios
serán liberados de la esclavitud del pecado. Así que me pregunto
a mí mismo ¿hay algo peor que no tener la vista? Estoy de acuerdo
con la Palabra de Dios y con las palabras de Helen Keller, "Sí,
es tener la vista pero no poder ver."
Por Bob Faller
|