Legalismo Versus Gracia
Por Jeff Rath Septiembre 1998
Hoy en día el legalismo se presenta
de muchas maneras: Hay quienes aún tratan de llevar a cabo la ley del
Antiguo Testamento, hay quienes inventan nuevas reglas y tratan de hacer
que la gente las siga; y hay otros que mezclan la ley del Antiguo Testamento
con las reglas nuevas, y las mezclan con la doctrina del Nuevo Testamento.
Esto puede volverse muy confuso porque pueden citar (o citar erróneamente)
escrituras para respaldar su legalismo. El legalismo puede ser muy perverso,
e incluso cruel. Las personas legalistas piden que la gente obedezca
su doctrina y tradición o que sean condenados, excomulgados, y expulsados.
Los legalistas rara vez pierden la oportunidad de regañar a otros,
pero generalmente pasan de largo frente a la oportunidad de mostrar
compasión hacia los demás. Los legalistas piensan que son mejores
que aquellos que no hacen las obras de su ley. Los legalistas utilizan
la Palabra de Dios para causarle daño a la gente. El legalismo hace
que la gente tenga miedo - ya sea, usted obedece la ley que ellos dictan
o usted sufre las consecuencias. El legalismo es pesado y oscuro, y
arrebata todo el gozo de la vida de un cristiano. El legalismo es la
doctrina y las tradiciones de hombres enseñadas como si fueran la Palabra
de Dios. El legalismo es la adherencia estricta a una ley sin tomar
en cuenta el bienestar y lo que es mejor para el individuo involucrado.
El legalismo trata de hacer que la carne produzca fruto espiritual por
medio de imponer reglas y regulaciones.
El vivir victorioso
1987 Victor Paul Wierwille
"El creyente pierde su paz cuando
le permite a personas sinceras y religiosas que lo pongan bajo el pacto
de las obras del Antiguo Testamento [legalismo]. Y cuando un creyente
pierde de vista la verdad acerca de su posición en Cristo pierde también
de vista la gracia, la misericordia, el amor y el poder de Dios. Luego
se confunde en cuanto a qué es verdad, y su paz se evapora, se desvanece".
El legalismo destruye la paz, y lo confunde
a uno en lo que se refiere a su estado y posición con Dios. A
las personas legalistas, sinceramente religiosas, les gusta decirle
a la gente que no son dignos y que Dios está desconforme con ellos,
o que Dios no los ama, o que Dios quiere castigarlos.
Gálatas 3:24-25
De manera que la ley ha sido nuestro
ayo [instructor], para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos
justificados por la fe.
Pero venida la fe,
ya no estamos bajo ayo [ese instructor].
La ley fue nuestro ayo [quien
nos instruyó] hasta Cristo, pero después de que Cristo vino ya
no estamos bajo la ley. Pero los legalistas continuarán poniendo a
la gente bajo la ley e ignorando lo que Jesucristo logró.
Tómele la Palabra a Dios
1987 Victor Paul Wierwille
"El cristianismo no es una religión.
Hay mucha religión en lo que se llama cristianismo hoy en día,
pero Dios no es el culpable por esto. La religión es lo que el hombre
hace; el cristianismo es lo que Dios forjó en Cristo. El cristianismo
no es una religión - es El Camino, La Verdad y La Vida - es lo que
Dios forjó en Cristo. Es un padre y Su familia; Dios es nuestro Padre
y nosotros somos Sus hijos. Eso nos pone en la casa de Dios".
Mucho de la religión que ingresó sigilosamente
en el cristianismo es legalismo. Los legalistas le dirán que sólo
los que hacen las obras de ley que ellos han impuesto pueden estar en
la casa de Dios. El verdadero cristianismo no es legalista.
La iglesia en la historia
1996 B.K. Kuiper
"No importa cuán duro tratara
[Martín Lutero]; nunca, le pareció a él, que había hecho lo suficiente
como para ganar la salvación. En una carta que le escribió al Papa
después de su conversión, dijo: “A menudo aguanté una agonía tan
violentamente infernal, que si esos hechizos hubieran durado un minuto
más, me habría muerto inmediatamente”.
Martín Lutero saboreó el legalismo;
se dedicó a el apasionadamente, pero finalmente vino a la Palabra de
Dios en donde aprendió que el hombre no puede ser justificado por medio
de ningún acto religioso, sino que el hombre es justificado por medio
de la creencia y la gracia de Dios. Martín Lutero se dio cuenta de
que usted nunca puede hacer lo suficiente como para ganar la salvación.
Este legalismo lo transformará en una persona miserable.
Dividiendo correctamente la
Palabra 1920 Clarence Larkin
"LA LEY exige santidad"
"LA Gracia le da la santidad"
"LA LEY dice - Maldito es todo
el que no continúa en todas las cosas que están escritas en el libro
de la ley para hacerlas"
"LA GRACIA dice - Bendito es el
hombre cuyas iniquidades son perdonadas, aquel cuyo pecado es cubierto;
Bendito es el hombre a quien El Señor no atribuirá iniquidad".
"LA LEY declara - Que tantos como
han pecado estando bajo la Ley, serán juzgados por la ley".
"LA GRACIA asegura - Que no hay
condenación (un juicio por el pecado) para los que están en Cristo
Jesús porque han pasado de muerte a vida".
Otra forma en que se manifiesta el legalismo
es que exige que la gente gane de parte de Dios lo que ya tiene. En
el Libro de Hechos el apóstol Pablo ayudó a los gentiles a renacer
y a andar en la gracia de Dios; luego los judíos legalistas venían
y le decían a esos gentiles que no podrían ser salvos a menos que
se circuncidaran.
Hechos 15:1
Entonces algunos
que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis
conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.
La palabra hermanos nos dice
que ellos ya estaban en la familia de Dios, que eran salvos; y aún
así los legalistas les decían que a menos que encararan una dolorosa
circuncisión, no serían salvos. En este caso, los legalistas
dividieron incorrectamente la Palabra de Dios y utilizaron la Palabra
en contra de la gente.
Gálatas 5:2-3
He aquí, yo Pablo
os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
Y otra vez testifico
a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la
ley.
La mayoría de los legalistas son legalistas
prejuiciosos; es decir, eligen y escogen cuales leyes quieren implementar.
Le desafío a usted a que lea el Antiguo Testamento e intente hacer
la ley: Si usted come una hamburguesa con queso, está infringiendo
la ley; si uno faltaba a los principales festivales judíos como por
ejemplo la Pascua, entonces se infringía la ley; si uno no hacía ofrendas
por el pecado, infringía la ley; ¿y qué hay del día de la expiación
y el Año de Jubileo? Hay centenares de leyes en el Antiguo Testamento;
si alguien quiere ser legalista, entonces debe llevar a cabo todo.
Gálatas 5:4
De Cristo os desligasteis,
los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
Hechos 15:10
Ahora, pues, ¿por
qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un
yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
Gálatas 5:1
Estad, pues, firmes
en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez
sujetos al yugo de esclavitud [la ley].
Los legalistas aborrecen la libertad
- - porque cuando las personas son libres, no las pueden controlar ni
inducir a obedecer sus reglas y regulaciones, a fin de poder intentar
estrujar de la carne algún fruto espiritual.
Colosenses 2:20-22
Pues si habéis muerto con Cristo en
cuanto a los rudimentos [elementos] del mundo, ¿por qué, como si vivieseis
en el mundo, os sometéis a preceptos
tales como: No manejes, ni gustes, ni
aun toques
(en conformidad a mandamientos y doctrinas
de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?
Aquí, el apóstol Pablo está confrontando
la lógica legalista (o la ilógica), y desafía a los creyentes a no
seguir mandamientos y doctrinas de hombres. Recuerdo haber hablado,
recientemente, con un joven que me comentó acerca de que lo que su
grupo no le permitía hacer a la gente no era tan malo como lo que otros
grupos no le permitían hacer a la gente. . . . Ayayay, ¡qué consuelo!;
¡el legalismo de su grupo era más fácil de sobrellevar que el de
otro grupo! Enfrentemos la verdad - - un poco de legalismo es aún legalismo,
y aún está mal.
El poder sutil del abuso espiritual,
1991; David Johnson / Jeff VanVonderen
"El legalista siempre querrá ver
a otro castigado, o querrá que haga algo como una compensación por
la debilidad o el pecado".
Los fariseos eran legalistas; eran un
obstáculo continuo para aquellos que trataban de dar a conocer la Palabra
de Dios en el primer siglo. No se sentían satisfechos llevando a cabo
la ley del Antiguo Testamento; Así que hicieron más reglas y regulaciones
que fueron aun más allá de la ley.
El nuevo: Modales y costumbres
de los tiempos Bíblicos 1987 por Ralph Gower
"Los fariseos. . . Su nombre significa
aquellos que se separan . . . Querían ser legalmente puros, separados
de cualquier forma de profanación. Creían que la diferencia entre
estar limpio y sucio dependía de esa ley. Limpieza
era obediencia a la ley; suciedad era desobediencia a la ley.
Sin embargo, esta posición en cuanto a la ley creó problemas; pues
aunque hay 613 mandamientos en el Torá (los libros de Moisés), no
siempre son específicos. Para que el día sábado se mantuviera
sagrado ¿qué era lo que exactamente se podía o no podía hacer?
Tenían largas discusiones en temas tales como si era legal (o ilegal)
comer un huevo colocado en el día sábado. Los fariseos desarrollaron
un conjunto de regulaciones diseñadas para evitar que la gente rompiera
ley en sí. . . Los fariseos fracasaron en comprender de qué se trataba
la ley. . . Pareciera ser que los fariseos tomaron la ley y la cambiaron.
. .transformándola en una carga aún más difícil de sobrellevar:
Esto es lo que tienes que hacer; si fallas, Dios te castigará.
. . Estaba tan fuera de tono con la intención de Dios, que Jesús lo
atacó".
Los fariseos eran legalistas que querían
estar separados (santificados) de todo lo que consideraban sucio, pero
al hacer esto se auto-corrompieron con sus tradiciones.
Mateo 15:3
Respondiendo él [Jesucristo], les dijo
[a los fariseos]: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento
de Dios por vuestra tradición?
Mateo 15:7-9
Hipócritas, bien profetizó de vosotros
Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra; Mas
su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran, Enseñando como
doctrinas, mandamientos de hombres.
Los fariseos no eran el único grupo
religioso que practicaba el legalismo. En la medida en que los primeros
cristianos se fueron alejando más y más de la Palabra de Dios en práctica
y en doctrina, así también el legalismo se volvió aún más extremo.
En el segundo y tercer siglo DC hubo otros grupos y maestros que enseñaron
el legalismo y demandaron de sus seguidores que obedecieran sus reglas
y regulaciones. Algunos de estos grupos tomaron su legalismo mucho más
allá de la ley del Antiguo Testamento.
Una historia de la iglesia
cristiana 1985 por Wiliston Walker
"A los creyentes Marconitas se
les exigió abstenerse de toda relación sexual, aun en el matrimonio.
También se ve el rigorismo de Marcion en que les exigió a sus seguidores
que se refrenaran de comer carne".
La palabra clave que se debe notar aquí
es "exigir", los hombres de Dios genuinos enseñan Su palabra
y alientan a la gente a que la hagan, mientras que los legalistas exigen
que la gente lleve a cabo la doctrina que ellos imponen. ¡Nadie quiere
esa clase de religión! ¡A decir verdad, usted tampoco la querría!
Causa asombro que la gente acepte extrañas formas de legalismo que
les exige hacer cosas que gravemente violan tanto la Palabra de
Dios como el sentido común.
Una historia de la iglesia
cristiana 1985 por Wiliston Walker
"Montanus y sus seguidores se consideraron
completamente enajenados del mundo. Su llamamiento era el martirio,
y su deber era esperarlo y nunca huir de la persecución. Como una preparación
para el fin de todas las cosas, se purificaban a sí mismos y cortaban
todas sus conexiones con la sociedad. Los frigios, como se les llamaba
con frecuencia, ayunaban más tiempo y de un modo más elaborado que
otros cristianos y desalentaban —si es que no lo prohibían
como Marcion — el matrimonio".
¡Ayayay, exactamente lo que se espera
de la vida más que abundante - - sin sexo y sin comida, pero esperando
con ansias la persecución y el martirio! El legalismo es lo opuesto
a lo que Dios haría; en la superficie puede ser similar, pero el resultado
final es lo opuesto.
El manual de Eerdmans para
las religiones del mundo 1994
"Hubo un grupo carismático conocido
como los montanistas quienes afirmaron haber recibido nueva revelación
que podría reemplazar partes del Nuevo Testamento".
Los montanistas [los seguidores de Montano]
no sólo eran legalistas, sino que se habían empeñado en elaborar
una nueva verdad o una nueva revelación. No habrá ninguna revelación
nueva que reemplace la gracia del Nuevo Testamento hasta que Jesucristo
regrese.
Las personas legalistas también se
ven en la necesidad de expulsar a los que desobedecen o cuestionan sus
doctrinas legalistas, esto es una forma de control y de la motivación
por miedo. Hay un pasaje en el evangelio de Juan, capítulo 9, donde
había un hombre ciego de nacimiento que fue sanado por Jesucristo ¡y
sus padres tenían miedo de los legalistas, al punto en que ni siquiera
fueron capaces de admitir que Jesucristo había sanado a su hijo! Usted
pensaría que estarían tan agradecidos que le dirían a todo el mundo
en la ciudad, pero no, los legalistas habían corrompido tanto sus vidas
con el miedo de quebrantar las reglas y regulaciones de los hombres
que estaban atemorizados de hablar lo que Dios había hecho por su hijo.
Juan 9:20-22
Sus padres respondieron y les dijeron:
Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;
pero cómo vea ahora, no
lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos;
edad tiene, preguntadle a él; él hablará
por sí mismo.
Esto dijeron sus padres, porque tenían
miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que
si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la
sinagoga.
Jesucristo no se pasó todo el tiempo
yendo de un lado para otro echando a la gente de su ministerio; por
el contrario, estaba muy ocupado dando a conocer la Palabra de Dios,
y mostrando compasión. Él enseñó la Palabra de Dios ardientemente;
y la gente ya sea creyó o no creyó y de suceder lo segundo dejaron
libremente de participar en su ministerio.
Juan 6:60,66
Al oírlas, muchos de sus discípulos
dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?
Desde entonces muchos de sus discípulos
volvieron atrás, y ya no andaban con él.
A algunos de los discípulos no les
gustó lo que Jesucristo enseñó, así que se fueron; ellos ejercieron
el privilegio que tenían de creer o de no creer.
El camino viviendo en amor
por Elena S. Whiteside
"Si alguien llega al ministerio,
no los desechamos, nos acercamos a ellos. Nunca echamos a nadie. Se
irán por sí mismos si quieren irse. Pero si desean volver los volvemos
a recibir". [Dicho por el Dr. Wierwille]
Marcos 3:1-2
Otra vez entró Jesús en la sinagoga;
y había allí un hombre que tenía seca una mano.
Y le acechaban para ver si en el día
de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.
Los fariseos no estaban interesados
en el hombre con la mano seca; lo que deseaban era acusar a Jesucristo
porque no obedecía las reglas y regulaciones que ellos tenían. También
dice en Marcos 3:6 que hicieron planes para matarle. A veces los legalistas
son tan apasionados acerca de su legalismo que matan a aquellos que
quebrantan sus leyes. Un buen ejemplo de esto hoy en día es el movimiento
antiabortista; acosan a las mujeres embarazadas, asesinan a algunos
miembros del personal médico, e incluso ponen bombas en clínicas de
aborto.
Juan 8:3-5
Entonces los escribas y los fariseos
le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
le dijeron: Maestro, esta mujer ha
sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear
a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Los escribas y fariseos legalistas usaron
a esta mujer; les importaba un bledo su bienestar o su vida. No obstante,
estaban dispuestos a sacrificarla por su legalismo y para hacer que
Jesucristo se viera mal. A los legalistas no les gusta para nada que
la gente no siga sus leyes, al punto de que están dispuestos a dejar
que la gente sufra con tal de que se lleve a cabo su ley.
Juan 8:7,9-11
Y como insistieran en preguntarle, se
enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero
en arrojar la piedra contra ella.
Pero ellos, al oír esto, acusados por
su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta
los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Enderezándose Jesús, y no viendo a
nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?
¿Ninguno te condenó?
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces
Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
Sin duda que los legalistas estaban
llenos de amor y compasión por esta mujer ¿verdad? Sin embargo, cada
uno de ellos en algún momento también había quebrantado la ley, lo
que quería decir que también ellos deberían haber sido apedreados
junto a la mujer. A los legalistas no les gusta cuando su hipocresía
queda expuesta. Ellos no tenían compasión por esta mujer, pero Jesucristo
sí la tuvo. Aquellos hombres de Dios que son genuinos sienten compasión
por la gente pero son inflexibles en la Palabra de Dios.
Aquellas personas legalistas enseñan
por doctrina mandamientos de hombres y la tradición en lugar de enseñar
la Palabra de Dios. Tienen las llaves de la gracia de Dios, pero ellos
mismos no caminan en ella; y obstaculizan a otros para que tampoco entren
en la gracia.
Lucas 11:52
¡Ay de vosotros, intérpretes de la
ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos
no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
Las personas legalistas por lo general
están esperando la oportunidad de obstaculizar a aquellos que quieren
andar en la gracia de Dios. Acusarán y atacarán cruelmente cuando
tengan la oportunidad de pisotear los corazones de la gente de Dios.
La manera de hacerlos que den marcha atrás es con Su Palabra - - Así
fue como Jesucristo los paro en seco. Nuestra responsabilidad es caminar
en la gracia de Dios.
2
Timoteo 2:1
Tú, pues, hijo mío,
esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
La gracia es lo opuesto al legalismo.
La gracia es un favor inmerecido. Gracia es cuando Dios nos da algo
aún cuando nosotros no lo merecemos. Debemos ser fuertes en la gracia;
es decir, en el Cristo resucitado- - no en el legalismo, no en las reglas
y tradiciones de hombres. Pero la gracia nunca debería ser utilizada
como una licencia para pecar; esa no es la voluntad de Dios.
Romanos 6:1,2a
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos
en el pecado para que la gracia abunde?
En ninguna manera.
Cuando el andar de un cristiano es genuino
tiene equilibrio. No nos vamos hacia un lado y nos adentramos en el
legalismo, o nos vamos al otro lado y usamos la gracia como una licencia
para pecar.
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.
Efesios 2:8-9
Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie
se gloríe.
Fuimos salvos por la gracia de Dios,
no por el legalismo; ni fuimos salvados por las obras de la ley.
Hebreos 4:16
Acerquémonos, pues, confiadamente al
trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para
el oportuno socorro.
El amor de Dios y la gracia de Dios
producen denuedo y confianza hacia Dios. El legalismo quiere convencer
a las personas de que son indignas, de que son impías, de que no están
santificadas; y que usted tiene que llevar a cabo alguna ley gravosa
para transformarse en alguien digno, santo, y santificado. Pero la Palabra
de Dios dice: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la
gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno
socorro." Es mucho más fácil escoger ser fuerte en la gracia
que impregnarse del legalismo. La elección es suya.
Jeremías 23:1
¡Ay de los pastores
que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová.
Hay algunos hoy en día que se llaman
a sí mismos pastores y ministros, quienes destruyen y dispersan a la
gente de Dios con legalismo.
Jeremías 23:3-4
Y yo mismo recogeré el remanente de
mis ovejas [la gente de Dios] de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.
Y pondré sobre ellas pastores
[supervisores] que las apacienten [las alimenten con la
Palabra]; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán
menoscabadas, dice Jehová.
El remanente hoy en día está compuesto
de aquellas personas que no se han decepcionado de Dios debido a que
han sido descartados por aquellas personas legalistas. Aún retienen
un corazón afectuoso hacia Dios, aún cuando su corazón fue pisoteado
por legalistas brutales. Todavía aman la Palabra de Dios, aún cuando
la han oído mal enseñada y dividida incorrectamente, y aplicada erróneamente
por los legalistas. Dios promete que él los hará volver a sus moradas
(esto representa la protección de Dios), y crecerán y se multiplicarán
(esto representa la abundancia de Dios en todas sus formas).
Derecho De Autor 1998 Jeff Rath